Consciencia Verde

jueves, 23 de febrero de 2017

GAROÑA NI DE COÑA


Nos encontramos en un momento determinante para el futuro de nuestra sociedad. Las decisiones que se tomen ahora van condicionar el diseño del sector energético del mundo en las próximas decadas. Y la forma en que una sociedad produce y utiliza la energía es el factor más importante en cuanto a como es y como de sostenible será esa sociedad. Asi ha sido a lo largo de la historia y asi será en este siglo XXI, en que el crecimiento de la población y la economia humana ha topado con los límites físicos de nuestro planeta.

         Una de las decisiones más importantes a este respecto que se tienen que tomar es el papel de la energia nuclear. Hasta hace unos pocos años estaba claro que la energia nuclear esta en decadencia, y que su papel en el mix energético del futuro iba a ser marginal o directamente inexistente. Tanto el número de reactores, com la potencia total instalada, e incluso el porcentaje de energía (tanto en terminos de energia eléctrica como de energia primaria) de origen nuclear alcanzaron su máximo hace años y estan disminuyendo. La mayoria de los reactores nucleares en funcionamiento ya tienen muchos años y, a pesar de los esfuerzos de sus dueños para prolongar su producción, (muchas veces, a costa de su seguridad)  deben cerrar en los próximos 10 años.

         El impacto en la opinión pública de los accidentes de Harrisburg, en 1979, y sobre todo de las terribles consecuencias del accidente de Chernobil, una nube radiactiva equivalente a 100 veces las bombas de Hiroshima y Nagasaki y centenares de miles de muertos se estaban olvidando. Y recordemos que fue justamente este impacto,  junto con la asociación de las centrales nucleares con la producción de bombas atómicas, la causa de la crisis en el crecimiento de la energía atómica. Estaba empezando a hablarse de nuevas centrales nucleares, más seguras y economicas, aunque más palabras que proyectos en firme; y llevavamos ya algunos años bajo una intensa campaña de propaganda y relaciones públicas por parte del potentisimo loby nuclear, con una enorme capacidad de  presión sobre  los medios de comunicación, via su cuenta de publicidad o directamente mediante la participación en sus consejos de administración. En esta campaña nos aseguraban que la energia nuclear era necesaria, que un accidente grave en una central nuclear nunca más volvería a pasar, y sobre todo, que nunca podría ocurrir en países democráticos y tecnológicamente desarrollados.

         El desastre de la central de Fukushima en Japón (similar a la de Garoña), país desarrollado e hipertecnológico donde los haya, se ha encargado de disolver de golpe este  nuevo engaño y  ha cambiado por completo el panorama. A pesar de la politica de ocultismo y falta de transparencia en la información que llevó a cabo del gobierno de Japon y TEPCO, la empresa propietaria de esta central,  no se se pudo disimular la enorme gravedad de este accidente, cuyas consecuencias, en forma de contaminación radiactiva, son comparables a las de la catastrofe de Chernobil, y que  aun no ha acabado. Los escapes radioactivos continuan Tampoco esta descartada la posibilidad de que ocurran nuevas complicaciones. Además de los miles de victimas mortales que dejó el terremoto y el posterior tsunami, este accidente nuclear  ocasionó numerosas victimas y centenares de miles de personas perdieron sus hogares, trabajos.., sus vidas, en definitiva. Y en una parte importante no podrá recuperarlas nunca, ya que la contaminación radioactiva esta dejando amplias zonas inhabitables, durante, al menos, decadas.

¿Queremos exponer al valle del Ebro a ese peligro?

         La ciudadania mundial, y especialmente, la de los paises que, como el nuestro, acogen centrales atómicas se ha vuelto dolorosamente consciente del peligro que supone mantener estas instalaciones en funcionamiento y ha dado un paso adelante. Esta protagonizando una gran movilización para exigir a los gobiernos que se cierren las centrales nucleares, y para que prevalezcan los criterios de seguridad por encima de los beneficios económicos de las compañias eléctricas; una movilización que ya ha conseguido resultados concretos en el mismo Japon y en paises de nuestro entorno como Alemania e Italia.

         La sociedad  representada aqui hoy por organizaciones ecologistas, por supuesto, pero también sindicales, educativas, políticas y sociales, está hoy aquí pidiendo que no se reabra porque pondría en peligro en caso de accidente a nuestro modo de vida.

         Tenemos la responsabilidad y la obligación moral de combatir la energía nuclear por el interes comun de la humanidad, porque se puede vivir bien sin nucleares. Porque ¿Como justificaremos ante las generaciones futuras que hemos asumido riesgos temerarios e inconfesables, sólo para que las empresas electricas se enriquezcan? Porque esta es el único y verdadero motivo que queda cuando logramos traspasar todos los disfraces y mentiras del lobby nuclear, a las que se responde a continuación:

-La energía nuclear es muy peligrosa, está gestionada por compañías cuño fin es lucrarse y tratan de gastar lo mínimo imprescindible para su correcto funcionamiento y a veces icumplen: ha habido ya muchos accidentes nucleares graves en la  industria civil: Chernobil (Ucrania) 1986 con un nivel 7 en la escala INES, Kyshtym (Russia) en 1957, con un nivel 6, Harrisburg (USA) en 1979, y Windscale Pile, (UK)en 1957, ambas de un nivel 5 y el más reciente Fukushima, cuyas consecuencias son comparables a las de Chernobil. Además ha habido otros muchos accidentes menos graves, incluyendo uno en la central de Vandellos I (Tarragona) en 1989, de nivel 3, a raíz de la cual tuvo que cerrarse.

-La energía nuclear es cara: el coste real del kw·h nuclear en España, es algo más de 0'1 €, el más caro de todas las formas de generación, y con tendencia a subir, ya que el precio del uranio esta aumentando exponencialmente (lo importamos), y las nuevas medidas de seguridad que se exigien a raiz del accidente de Fukushima, como ya paso con el de Chernobil, las hacen más costosas. Hay que destacar que a las compañías eléctricas si les sale rentable tener centrales nucleares porque además de las enormes ayudas públicas recibidas, una gran parte de sus costes están socializados, es decir los pagamos toda la ciudadanía, como la gestión de los residuos, las carreteras de evacuación, los programas de protección civil, los seguros de funcionamiento (las empresas eléctricas sólo responden por daños hasta 1200 millones de euros en caso de accidente nuclear, del resto responde el estado, o sea, los ciudadanos españoles) y, por supuesto, hay que incluir las consecuencias económicas y humanas en caso de accidente. Además siempre están conectadas y el precio que se les paga en el MIX es el del último que entra en la subasta, un sistema completamente injusto.

-La energía nuclear no es necesaria: En España la electricidad de origen nuclear aporta aproximadamente un 20% de la generación total, mientras que las renovables aportan el 35 %. Más concretamente, las nuevas energías renovables (eólica, solar, biomasa), que se han instalado todas en los últimos años ya la superan y la tendencia es a continuar aumentando su aportación. Hay, por tanto, alternativas. Es totalmente factible seguir desarrollando las energías renovables para sustituir toda la contribución de la nuclear y estas energías son más seguras, limpias y baratas que la  nuclear. Además, existe un amplio margen para reducir el consumo, y por tanto la generación eléctrica, mediante medidas de ahorro y eficiencia energética.  Y más aún, dado el sobredimensionamiento del sistema eléctrico español, se podrían cerrar mañana todas las centrales nucleares sólo poniendo en marcha algunas de las centrales de gas que están ahora paradas. Tampoco es cierto que si no producimos energía nuclear la tengamos que importar. España exporta desde 2004 el 2-3% de su producción eléctrica neta, y últimamente exportamos incluso a Francia. Podemos, por tanto prescindir de la central nuclear de GARONA sin ningún problema importante para la economía y sin ningún riesgo de desabastecimiento como ya se ha visto.

-la energía nuclear no evita el cambio climático: Aunque es verdad que durante la operación de una central no hay casi emisiones de CO2 , si la hay durante  las operaciones de minería, pulverización de la roca,  purificación y enriquecimiento del uranio, asÍ como en su transporte. Y también durante la construcción del reactor (al requerir aproximadament 500.000 tm de hormigón y 50.000 tm de acero), su desmantelamiento y en la gestión de sus residuos. Se estima que las emisiones medias de la industria nuclear en el mundo es 66 g de CO2/kw·h, menos que el gas, el fuel o el carbón, pero mucho más que cualquier renovable. Y la tendencia es que vaya aumentando, ya que la riqueza de mineral de uranio cada vez es menor, lo que obliga a extraer, triturar, etc.. cada vez más toneladas de roca para extraer la misma cantidad de uranio. Además, las centrales nucleares no podrían sustituir las centrales térmicas de combustibles fósiles ni aunque se quisiera, simplemente porque sus reservas son limitadas y su pico de producción esta próximo, que es el motivo de que su precio este subiendo exponencialmente en los últimos años.


-La energía nuclear no evita la dependencia energética. Todo el uranio que se utiliza en España viene de otros países, entre los que se encuentran algunos tan “estables” como Rusia, Namibia y Niger. Además, el paso tecnológicamente más difícil para la obtención del combustible nuclear, el enriquecimiento del uranio, sólo se realiza en unos pocos países, entre los que no se encuentra España. En cambio, las energías renovables si contribuyen a aumentar el grado de autoabastecimiento energético porque son autóctonas.

-La energía nuclear es muy sucia: Una central nuclear produce durante su funcionamiento miles de toneladas de residuos de  alta radiactividad, que son muy dañinos, cancerígenos, y teratogénicos incluso a dosis muy bajas. Pero lo más grave es que lo siguen siendo durante centenares de miles de años, y no existe ningún tratamiento que pueda inertizarlos, por lo que deben estar aislados de la biosfera durante todo este enorme periodo de tiempo, y eso es imposible garantizarlo. Se calcula que, incluso sin alargar su vida, las centrales españolas van a generar 12800 m3 de residuos de alta radiactividad, conteniendo 6700 Tn de uranio. Las empresas nucleares y el gobierno central, que esta actuando a su dictado, quieren meter todos estos residuos, que ahora están en las mismas centrales que los han generado, en un cementerio nuclear único y que no está libre de problemática.

-La energía nuclear es una gran consumidora de agua: Hay centrales que  la calientan y la vuelven a verter, produciendo contaminación térmica, además de con un poco de radiactividad,  pero otras además evaporan una parte importante, como la central de Cofrentes que evapora 21 Hm3 al año de agua de alta calidad del rio Xuquer.

-La energía nuclear es la peor desde el punto de vista sociolaboral: Es la fuente de energía que menos empleo genera por unidad de energía producida. En cambio, las renovables generan mucho más. Según los datos de un informe de CCOO en España el sector de las energías renovables generaba en 2007  (que se han perdido por el cambio de normativa) 89.000 empleos directos (y 99.681 indirectos), mientras que el sector nuclear no alcanza ni el 10% de esa cifra. La conclusión de este informe es que el sector de las energías renovables agrupaba, en 2007, a un millar de empresas que generan cerca de 200.000 empleos, un tercio en la energía eólica; y ocupa a trabajadores con contratación indefinida y un alto nivel de cualificación profesional. Las energías renovables generan niveles de eficiencia más elevados, disminución de los costos y mayor competitividad. Su implantación implica estimular nuevas tecnologías y nuevos sectores industriales , los que España lideraba y se ha dejado caer. Por el contrario, la energía nuclear es muy intensiva en capital (construir una central nuclear cuesta más de 5.000 M€), pero es muy poco intensiva en puestos de trabajo, salvo en el momento de su construcción.

Y por qué se desarrolló la energía nuclear:
- La tecnología nuclear existe porque se ha desarrollado para la guerra. El proceso de enriquecer el uranio para uso civil es el mismo que para el militar solo que enriqueciéndolo 9 veces más. De ahí que no se quiera que según que países dispongan de ella. Se utiliza la tecnología de fisión.

La pretendida separación de los usos civil y militar de la energía atómica es pues un mito, ya que los conocimientos y tecnología exigida por la energía nuclear pueden utilizarse tanto para producir electricidad como para hacer artefactos explosivos. Varios países han desarrollado programas de bombas de destrucción apoyados en tecnología facilitada por otros países bajo la retórica de los “fines civiles». El Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) ha ayudado en la práctica a impulsar la proliferación nuclear ya que garantiza «el derecho inalienable de las partes firmantes a desarrollar las investigaciones, la producción y la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos, y sin discriminación».

Las instalaciones nucleares, el transporte de plutonio y de residuos radioactivos constituyen blancos de primer orden para la acción terrorista. El secuestro de cantidades considerables de plutonio y de uranio enriquecido sirven para la fabricación de artefactos explosivos de carácter atómico. Un ataque de grandes proporciones a un gran almacén de combustible usado o de plutonio superaría con creces el accidente de Chernóbil en lo referente a muertes a corto y largo plazo, y en relación a la contaminación letal que se difundiría en los ecosistemas terrestres.




El futuro pasa por apostar decididamente por las energías renovables, por moderar nuestro consumo y hacerlo más eficiente e independiente: autosuficiencia energética.



sábado, 8 de agosto de 2015

Treinta razones para impulsar el proyecto verde Equo en España


1. El Espacio Verde es un espacio de encuentro plural y abierto formado por personas y grupos muy diversos que nos identificamos y nos consideramos verdes, formamos parte de EQUO y del Partido Verde Europeo. Trabajamos en el conjunto del territorio español con capacidad de participar en las elecciones municipales, autonómicas generales y europeas y en la acción política institucional.

2. Como Espacio Verde queremos afirmar públicamente nuestra identidad y compromiso con Equo y el Partido Verde Europeo. No renunciamos a nuestro pasado como parte de Los diversos partidos Verdes pero optamos por fusionarnos y afrontar con responsabilidad y con urgencia las tareas prioritarias de construcción de una mayor presencia y capacidad de intervención política, y de un aumento progresivo de nuestra credibilidad social y éxito electoral.

3. Nacemos y somos parte del proyecto político de Equo en España y del Partido Verde Europeo, y entendemos que nuestra identidad y agenda política como verdes es de carácter estratégico, autónomo y diferenciado. Somos parte del proyecto político verde global y por ello, un rasgo central que nos caracteriza distintivamente es el estar a favor de la transmodernidad o la modernización ecológica de las sociedades humanas. Por tanto, estamos y nos sentimos muy claramente diferentes y diferenciados de otros proyectos políticos que aún continúan bajo los estrechos e inapropiados parámetros y valores del desarrollo y la sociedad industrial. Más allá de nuestras plurales y coyunturales alianzas electorales y pactos para tener acceso a la gobernabilidad y a los cambios reales en la acción pública, estratégicamente nos diferenciamos, y muy a menudo nos situamos en posiciones de claro antagonismo en relación a otros proyectos políticos de la derecha, de la izquierda socialdemócrata, de la izquierda post-comunista o de la izquierda alter-mundista.

4. Apostamos también por la construcción de un Partido Verde Europeo genuino, fuerte y cohesionado. Entendemos que el Partido Verde Europeo debe avanzar y adoptar así una clara dirección política y con estrategia única que supere las miradas circunscritas exclusivamente a los territorios y partidos nacionales. Saber gestionar esta coherencia estratégica con la diversidad europea y del movimiento verde es uno de los retos a los que la cultura verde debe dar solución.

5. Nuestra identidad política como parte de Equo y como parte del Partido Verde Europeo es de carácter sustantivo. No somos ni un prefijo ni un adjetivo a añadir o a supeditarse a las prioridades e intereses de otros proyectos políticos, o de otros partidos con los que coyunturalmente podamos establecer alianzas. Nuestro programa y agenda política verde abarca de manera estratégica y central todos los campos de la acción política, social, económica, cultural e institucional. Por tanto, no nos limitamos a la defensa exclusiva de las estrechas políticas ambientales ya que a menudo resultan ser muy insuficientes, parciales, retóricas y cosméticas, debido a que suelen actuar ineficazmente en sólo algunos ámbitos sectoriales muy reducidos y anecdóticos.

6. Como verdes que somos, consideramos que es prioritaria nuestra responsabilidad con las actuales condiciones de creciente deterioro físico de los ecosistemas terrestres globales y locales. Ésta es la identidad y prioridad política que nos funda, y por esta razón nos situamos muy a menudo en radical confrontación con las políticas de la izquierda tradicional en sus diferentes versiones socialdemócratas, post-comunistas o alter-mundialistas. Nuestras políticas concretas son responsables y coherentes con los nuevos problemas de las sociedades de riesgo socio-ambiental y con las prioridades marcadas por nuestro programa verde. Por ello, no estamos por la tarea de desarrollar un simple uso retórico o programático de los principios y valores ecológicos que nos fundan, tal y como suelen hacer otros partidos y fuerzas políticas que utilizan confusamente el lenguaje de la sostenibilidad cuando al mismo tiempo y contradictoriamente, en la realidad de sus programas, prioridades y acciones políticas concretas, continúan impulsando la destrucción socio-ambiental mediante las políticas productivistas y economicistas propias de la sociedad industrial.
7. Las creciente expansión de las lesiones y muertes socio-ecológicas es autoinfringida en sus causas y orígenes, y por ello las políticas verdes cuestionan el modelo económico y cultural del desarrollo reinante. El actual modelo de producción y de consumo en su escala globalizada y planetaria está superando dramáticamente los límites ecosistemáticos que el planeta vivo puede soportar sin dañarse irreversiblemente. Entendemos que el problema principal y prioritario frente al que se subordinan y han de orientarse interconectadamente también el resto de problemas, es la crisis ambiental de continuidad y de supervivencia civilizatoria que hoy se ya se expresa y visibiliza local y globalmente.
Es la propia expansión y el propio éxito de la sociedad industrial la que con sus daños autodestructivos pone en entredicho la continuidad misma de las condiciones de salud y de vida planetaria, y al mismo tiempo amenaza a las mismas sociedades humanas y su futuro.
Por tanto, los principales ejes éticos y políticos que orientan nuestras actuaciones no son ni la prioridad del crecimiento y la productividad económica, ni tampoco son el conflicto social entre clases, ni el conflicto entre naciones, culturas o estados.

8. Entendemos que la Naturaleza y sus expresiones vivas, además de tener un valor intrínseco y dignidad propia en su existencia singular y única, también tiene un valor instrumental a preservar y cuidar debido a los innumerables y valiosos servicios que aporta para las necesidades del bienestar humano. Por tanto, la defensa y protección de la vida y de los ecosistemas constituye una prioridad política por encima de los estrechos intereses y valores monetarios del mercado, y más allá del economicismo a ultranza. Su protección y cuidado tampoco ha de aplazarse o supedirarse a la recolución de otros problemas o conflictos sociales, o a los intereses nacionales de los estados, que con enorme miopía e irresponsabilidad suelen percibir el medio ambiente como un tipo de recurso más entre otros, pero no esencial ni prioritario. Contrariamente, nuestra opción es la vida misma, en toda su biodiversidad, salud, integridad y complejidad entretejida, y por ello defendemos la transición hacia otras formas dinámicas de convivencia y coevolución más armoniosas entre las sociedades humanas y la Tierra.


9. Estamos por la defensa y protección del bienestar y la calidad de vida de los animales, Defendemos la aplicación de leyes rigurosas contra el maltrato, comercio, explotación y abandono de animales domésticos, de compañía, de familia y de especies exóticas. Las pruebas y testing con animales practicados masivamente por la industria química han de ser sustituidas, al igual que la experimentación científica realizada con animales vivos. Las condiciones de producción, transporte y muerte en granjas intensivas y en mataderos han de eliminar el sufrimiento animal y permitir una vida no artificializada y digna que favorezca el desarrollo de las capacidades naturales e instintivas de cada especie. Las colonias y animales que viven en medios urbanos han de ser estabilizadas y mantenidas en condiciones de cuidado digno.

10. Somos verdes. No somos ni socialistas ni anticapitalistas ni neoliberales ya que la política económica que defendemos es en lo ético y en lo práctico una política responsable con las personas y con la naturaleza. Como parte de un movimiento político europeo y global trabajamos a favor de la urgente transición hacia una nueva alfabetización cultural y una nueva economía ecológicas ajenas a la cultura del contaminar, usar y tirar, y con formas de producción, trabajo, empleo y consumo que desarrollen la cultura verde basada en el aprovechamiento y el cierre de los ciclos de relaciones entre materiales, energía y seres vivos. Defendemos una cultura solar y terrestre que intefre y respete los limitados recursos físicos y naturales del planeta desde los valores básicos de suficiencia, equidad y reparto mediante la reutilización y el reciclado de materiales, y mediante la producción de energías limpias y renovables.

11. Estamos a favor de una modernización ecológica de la economía que sea a la vez capaz de ser competitiva, diversificada e innovadora pero siempre adaptada y en convivencia con las necesidades de la vida planetaria y el bien común. Esta política económica quiere contribuir y avanzar hacia una sociedad ecológica más justa, igualitaria y diversa mediante una economía de libre mercado, políticamente regulada con altas y exigentes normas ecológicas, sociales, globales y locales. La sabiduría ecológica aplicada en todos los campos sociales ha de ser un requisito para el éxito y la eficiencia económica, el bienestar y disfrute colectivo, la justicia social y la gestión pública.

12. Junto a los nuevos derechos ecológicos de ciudadanía y de justicia ambiental. Defendemos los valores universalistas de dignidad y de respeto hacia los derechos humanos individuales desarrollados históricamente por el humanismo ilustrado europeo. Los derechos humanos individuales no pueden ser subordinados, sacrificados o coaccionados en nombre de los derechos de soberanía de los estados nacionales o en cualquier otro tipo de legitimidades sociales, culturales, religiosas, económicas, tecnológicas o científicas.

13. Somos profundamente europeístas. Apostamos por una Europa política fuerte, democrática y cohesionada. Queremos una Europa capaz de establecer una nueva carta conjunta de ciudadanía europea basada en los valores universales de bienestar, paz. Diversidad, equidad, cooperación y solidaridad, y mediante el desarrollo de derechos y libertades individuales y colectivas en los que se incluyan el Principio de Precaución y los nuevos Derechos Ambientales desarrollados con claros principios y normas prácticas exigentes de responsabilidad ambiental planetaria.

14. Estamos por el liderazgo europeo en el mundo para construir nuevas relaciones basadas en la justicia, la paz, la seguridad y la estabilidad entre países y regiones. Queremos alcanzar una convivencia pacífica y enriquecedora entre el mundo musulmán y occidente, y en particular en el Mediterráneo y en el Oriente Próximo. Mas allá de las simples relaciones multilaterales de vecindad y de intercambio económico, entendemos que es prioritaria la superación de la violencia y los conflictos socioculturales endémicos, y en este sentido queremos una ampliación europea hacia los Balcanes y Turquía. Estamos a favor de la integración social junto a la diversidad cultural para extender las condiciones de estabilidad, paz y habitabilidad ecológica en el mundo. Desde una lógica del acuerdo y el diálogo, creemos que Europa es la región con un capital económico, histórico y cultural más adecuado para impulsar esta globalización equitativa de la política y los derechos.

15. Trabajamos desde España y en sus diferentes ámbitos políticos y territoriales a favor de un movimiento político europeo y global centrado en valores y objetivos verdes claramente diferenciados. La política y la cultura verde se diferencia de los valores y la agenda política desarrollados por la izquierda pos-comunista, por los “ecosocialistas”, o por la llamada “izquierda verde”. Somos verdes; ni rojos, ni roji-verdes, ni negros, ya que los valores éticos, políticos y estratégicos que nos definen y orientan son los de la sustentabibilidad, la equidad, la diversidad, la solidaridad, la libertad y los derechos individuales. Nuestros principios y programa político verde son profundamente europeístas, prácticos, democráticos, igualitarios y ecologistas. Esta diferencia no niega sino que funda la necesidad del diálogo y el intercambio permanente de ideas y experiencias con otras propuestas políticas.

16. Defendemos las Políticas Ecofeministas porque reconocen y se enfrentan a la doble dominación ejercida sobre las mujeres y la naturaleza por parte de las sociedades patriarcales en sus particulares formas contemporáneas: globalizadoras, industriales y tecnológicas. En consecuencia, optamos por las políticas paritarias y por unas nuevas maneras no masculinizadas ni jerárquicas de hacer política que han de expresarse en todos los niveles organizativos, electorales e institucionales, y que han de asegurarse mediante mecanismos de participación, representación y decisión dentro de los partidos. Entendemos que la valiosa diversidad de voces y de experiencias propias de las mujeres han de poder contribuir al avance de las políticas de vida y de la sustentabilidad en la sociedad en general.

17. Reconocemos también la crónica y contradictoria indefensión en que están muchas mujeres a consecuencia de la perpetuación de la dominación masculina dentro de las organizaciones políticas formalmente igualitarias. A menudo son los propios mecanismos organizativos de carácter individualizador y homologador los que favorecen la continuada minusvalía de las mujeres frente a los grupos y familias masculinas dentro de las organizaciones y la acción política. Por ello, y ante la insuficiencia de la igualdad conseguida entre mujeres y hombres en las prácticas reales que se dan en el propio campo de las asociaciones y partidos, entendemos que la auto-organización, la participación y la voz propia como grupo y colectivo de mujeres han de asegurarse también mediante cauces estatutarios y prácticas normalizadas dentro de los partidos verdes.

18. Somos radicalmente pragmáticos ya que desarrollamos políticas conjuntas de compromiso y de pacto con otras fuerzas políticas y sociales. Queremos el fortalecimiento de la sociedad civil, de las acciones colectivas y las luchas ciudadanas de grupos y movimientos sociales en las tareas necesarias de reflexividad crítica, participación, consulta y decisión colectiva. Aunque no respondan absolutamente a nuestras aspiraciones e ideales verdes, desarrollamos en lo posible una diversidad de acuerdos y de alianzas que resulten necesarias y útiles para avanzar con mejoras reales en cada coyuntura y circunstancias concretas. Por responsabilidad y compromiso con un mundo interconectado, frágil y lleno de daños de todo tipo que se expanden, queremos acceder a la gobernabilidad en todos los ámbitos públicos de la gestión política para promover con urgencia avances hacia las políticas verdes, pacíficas y solidarias.

19. Las políticas verdes que defendemos son biopolíticas del tiempo porque no sólo tienen en cuenta la inmediatez y el corto plazo, sino que son responsables a la vez con el presente, el futuro y el largo plazo. La aceleración de la destrucción entrópica y de la irreversibilidad de las lesiones generadas por los proyectos de maldesarrollo, convierten las políticas verdes en unas políticas de emergencia. Por ello, entendemos que no hay tiempo que perder con posiciones exclusivamente programáticas, testimoniales, expresivas o marginales, ya que suelen desatender las dimensiones centrales y estratégicas presentes en los problemas reales que nos afectan impidiendo los avances urgentes en el terreno práctico e histórico, aunque sean del todo insuficientes y parciales.

20. Las políticas verdes que defendemos y practicamos van más allá de las políticas del NO. Las políticas e ideologías del No a todo suelen estar atrapadas en la defensa de los propios principios e ideales y paradójicamente van acompañadas de la parálisis y el inmovilismo práctico de los problemas. Contrariamentie, entendemos que la crítica y la denuncia de los hechos deben ir siempre acompañadas con propuestas útiles y concretas de viabilidad práctica e histórica, incluso en las circunstancias más difíciles y llenas de contratiempos e imposibilidades.

21. La paz, la no violencia, el acuerdo y diálogo, la diversidad y la tolerancia son valores necesarios para la acción política y para avanzar en compromisos y cambios entre las partes implicadas en los conflictos. El pacto y la resolución cooperativa de los conflictos siempre han de primarse por encima del uso de la fuerza, la violencia o la guerra. Rechazamos el lenguaje del enfrentamiento y las políticas basadas en la homogenización, la negación, la devaluación o la exclusión del otro diferente. Las injusticias históricas cometidas en el pasado no justifican en el presente la intolerancia, el autoritarismo dogmático, la violencia o la exclusión como formas de resolución de los conflictos.

22. Estamos por la defensa y protección universal y práctica de los derechos humanos y de las libertades individuales básicas de las personas. Al margen de las diferencias y condiciones desiguales que afectan a las personas y grupos, como pueden ser la edad, el sexo, la clase económica, la etnia, la religión, el territorio, el estado, u otras orientaciones en sus valores y formas de vida, entendemos que los derechos humanos individuales son básicos y han de ser garantizados, y en ningún caso deben ser sacrificados en nombre de la razón de estado, la ley, las ideologías, la costumbre y tradición cultural, la religión, etc. No aceptamos los canjes ni las rebajas aplicadas a las libertades individuales y a los derechos humanos básicos. Estamos radicalmente en contra de los sacrificios de estos derechos en nombre de la competitividad y el desarrollo económico. Los argumentos comunitaristas o identitarios en sus muy diferentes versiones no puede ser una excusa para reprimir y anular las diferencias internas que afectan constitutivamente a las personas humanas aunque estas sean a la vez parte y miembros de una comunidad o colectivo mayor.
 
23. Somos cosmopolitas, europeístas, nacionalistas, bioregionalistas, localistas e indigenistas. La regulación política y legal ejercida desde los estados nacionales es anacrónica e inoperante por su incapacidad para enfrentarse con mínimas posibilidades de éxito a los retos ecológicos y sociales de la globalización transnacional y la desregulación política de la economía. Por tanto, estamos comprometidos en la difícil tarea histórica de superar la mirada nacional y de construir a la vez una mirada supranacional basada en la co-responsabilidad y la precaución. Este doble reto es complementario con una defensa clara de la diversidad y dignidad socio-cultural, linguística y el bioregionalismo. Pensar en global y actuar en local.

24. No somos ni neoliberales ni estatalistas. No es bueno ni el monopolio de las empresas ni el de los estados. Defendemos la gestión pública del medio natural, el agua, la energía, la atención sanitaria y la educación. Una economía que avance hacia la sustentabilidad ha de ser capaz de compatibilizar las garantías sociales con un mercado dinámico, innovador y competitivo, y al mismo tiempo desarrollar sistemas de participación y de regulación pública y ciudadana desde criterios integrados: ecológicos, sociales, culturales y económicos.

25. Defendemos la aplicación del Principio de Precaución y del Derecho a Saber en todos los órdenes sociales. Como parte de la nueva alfabetización ecológica es necesario el aprendizaje cultural y político de nuevas formas de conocimiento más profundo y adaptado a los nuevos problemas que vivimos, y con capacidad de actuar en todos los órdenes sociales. Son urgentes la medidas a favor de una reflexividad y de un nuevo tipo de conocimiento complejo que se incorpore en todos los campos sociales mediante sistemas de precaución, de información, y valoración previos a la toma de decisiones, y que pueda funcionar como antesala de valoración de riesgos y peligros, y de las decisiones públicas y de nuevos proyectos de actuación.

26. Lo personal y cotidiano es también político. Las relaciones e intercambios micro-sociales en la vida cotidiana y en los espacios privados de relación son también los ámbitos prioritarios de la acción política verde. Son necesarios cambios en los valores, estilos de vida y pautas de consumo de las personas y grupos hacia una mayor responsabilidad individual y colectiva con los valores post-materiales de sencillez, reparto, parsimonia, reutilización, suficiencia, reciclado y reparación. La transición hacia la sustentabilidad social y ecológica exige cambios profundos en todos los intercambios cotidianos. Las personas y grupos, con sus formas y normas de vida situadas y encarnadas en contextos socioculturales específicos, además de ser víctimas son también responsables y agentes activos en los procesos de cambio, y por tanto las soluciones no pueden venir exclusivamente de los cambios desde el exterior o macro-estructurales que afectan a la economía o a la política institucional.

27. Los indicadores económicos, sociales y ecológicos van juntos. La fiscalidad ecológica ha de orientarse a aliviar la huella generada por la sobre-producción, el sobre-consumo y por la contaminación de recursos naturales, y al tiempo se han de aligerar los impuestos y la presión fiscal sobre el trabajo. Estamos por la necesaria integración de los parámetros económicos y con los socio-ambientales en la definición y medida pública de la riqueza y el bienestar. Es necesaria la integración de los consumos de los recursos materiales y ecológicos en la fiscalidad, los impuestos y los balances económicos del estado y de las instituciones públicas. La gran mayoría de personas del norte y al margen de su condición en las divisiones y jerarquía social, son sobre-consumidores y explotadores de los limitados recursos naturales del planeta.

28. Lo más barato no siempre es lo mejor, ni lo más justo, ni lo más deseable. Estamos a favor de la economía del bien común y en contra las políticas públicas que impulsan las actividades necrófitas mediante subvenciones económicas. La noria destructiva promovida por las subvenciones a actividades y sectores económicos fuertemente contaminadores actúa contra los intereses colectivos de salud, bienestar y futuro. Los precios han de reflejar los costes reales físicos y sociales generados en la historia y la trazabilidad de las mercancías a lo largo de todo el ciclo económico que va de “naturaleza a vertedero”: extracción, producción, distribución, transporte, comercialización, consumo, vida útil, residuos. Es urgente un freno a las subvenciones al consumo de fuentes de energía basadas en los letales combustibles fósiles. Actividades industriales y agrícolas muy intensivas en emisiones tóxicas nocivas deben ser eliminadas ya que además de dañar la naturaleza y la salud, habitualmente constituyen dumpings económicos que abaratan artificialmente los precios de las mercancías y hunden las economías del sur al convertir sus productos en no competitivos en los mercados. Estamos por la eliminación de las subvenciones de actividades muy perjudiciales para el medio ambiente como son la minería y la agricultura química-intensiva. Igualmente deben ser replanteadas radicalmente las políticas de infraestructuras, que crecen incesantemente sin análisis estratégico de su viabilidad ecológica.

29. Nuevas y variadas formas temporales de flexibilidad en el trabajo, en jornadas, horarios y ciclos de vida activa, han de poder ser compatibles con el disfrute de la vida, la seguridad y la protección social. El empleo no define exclusivamente las motivaciones, expectativas y calidad de vida de las personas. Tenemos el derecho de conciiar la vida laboral y familiar.

30. Defendemos los valores espaciales de más proximidad y lentitud en las relaciones entre personas, actividades, objetos y territorios físicos. Estamos por imitar las sabias pautas de cercanía y de lazos múltiples que practica la naturaleza en sus múltiples formas. La aceleración, el gigantismo, las grandes distancias y el creciente alargamiento de los desplazamientos humanos y de mercancías comportan innumerables daños ambientales. Los ritmos más lentos y parsimoniosos son más acordes y respetuosos con los latidos de la vida, y al mismo tiempo que favorecen economías locales enraizadas también ayudan a unos aprendizajes más profundos con lazos identitarios fuertes mediante un reconocimiento y aprecio entre personas y grupos, y hacia los lugares singulares y ecosistemas que habitan.




miércoles, 5 de agosto de 2015

Confluencias

Me metí en política porque sentía había que dar un paso más y tratar de cambiar las cosas desde todos los lados incluído el sistema. Pero nunca he dejado de ser una activista.

La ecología política nació en Alemania ya que los movimientos sociales no se sentían representados por los partidos tradicionales y empezaron a crearse las listas de colores: democráticas participativas, cremallera. Con programa hecho desde abajo y tratando de disfrutar de la política. Así nacieron los verdes.

Pero volvamos a la cruda realidad de este país con el panorama político, las leyes electorales y las viejas políticas hacen muy difícil que confluyamos fácilmente sectores de población que aspiramos a hacer las cosas de otra forma, hay mucho más que nos une que nos separa.

Tenemos que superar ciertos codazos y competitividad entre partidos que se disputan un espacio a la izquierda del PSOE. Hemos de dejar atrás egos y cooperar si queremos llevar a cabo nuestras políticas.

Para un partido con poca implantación puede ser el abrazo del oso, y que se vea absorbido por los mayoritarios.

En las listas y primarias si no se abandonan las viejas formas y realmente se votan a las personas no porque pertenezcan a tu partido sino porque crees que puede realizar bien el empeño. Difícilmente conseguiremos estar en puestos de visibilidad, y realmente importaría poco si las personas que salen cumplen el programa elaborado en común con debate y consenso.

No me gustan las estrategias de repartirse el situar personas en puestos para visibilizarlas y que salgan elegidas.Es difícil el día a día, lo sabemos.

Corremos el peligro los partidos pequeños que se nos utilice para visibilizar la pluralidad pero luego se nos arrincone, Equo tiene poca implantación comparado con IU y Podemos pero en funcionamiento y democracia no nos tiene que dar nadie lecciones. Somos los representantes del Partido Verde Europeo en España y tenemos la difícil misión de dar a conocer la ecología política: defendemos el futuro de las próximas generaciones.

Trabajaremos para que sea posible la confluencia: se necesitan muchas manos para pararles los pies y desmontar todo el aparato que tienen los grandes poderes financieros para tenernos sometidos y dormidos.

Dejar de explotar y envenenar el aire, el agua y la tierra con los seres que la pueblan. Respetar la biodiversidad y lhacer entender a las personas que formamos parte de la Naturaleza y nos salvaremos o nos moriremos con ella.

La brecha entre ricos y pobres se ha acrecentado. Hay salarios míseros y mucho paro, hay formas de salir de la crisis social y ecológica con el ompromiso de vivir de otra manera. Necesitamos cambiar las formas de relacionarnos y para ello tenemos que gobernar, podremos hacerlo si nos unimos.

La revolución será a favor de la Tierra o no habrá lugar donde hacerla.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Soy verde, soy Equo




Hace ya bastantes meses leí el libro sobre la Inteligencia ecológica de Daniel Goleman (1), hoy quiero profundizar en entender cómo es posible que la mayoría de la población se vea abocada a vivir en situaciones penosas para que haya una minoría que sea inmensamente rica, despilfarradora y nada solidaria.

Quizás sea que al igual que se justifica que los seres diferentes mal llamados inferiores se les puede utilizar para la consecución de nuestros fines sin ningún remordimiento, la élite humana piensa de esta forma sobre las personas, los pueblos, las naciones. El planeta entero es saqueado por su avaricia.

Obviamente saben cómo funciona nuestro cerebro y lo utilizan en nuestra contra. Deberíamos contraatacar y plantear una estrategia.

Si fuéramos capaces de ponernos de acuerdo podríamos darle un vuelco a la situación, pero estamos programados para centrarnos en los beneficios a corto plazo a expensas de los beneficios a largo plazo.

Aquí podríamos ver por qué se apoya la minería, empleo a corto plazo frente al deterioro de la salud de las personas que la trabajan, la contaminación y el cambio climático.

Nos creemos muy inteligentes y sin embargo nos manipulan con diversos medios: religión, educación, televisión, periódicos, internet... por lo que es difícil que podamos tomar conciencia de nuestro poder. 

Cuando nos enfadamos con las medidas de el gobierno de turno, por ejemplo, tenemos que saber que el disgusto no es una reacción psicológica sino neurológica. Cuando en una decisión están implicados el pensamiento y la emoción, ésta casi siempre prevalece.

La desilusión activa el funcionamiento de la amígdala y la insulina. Sin embargo el ver algo que nos gusta activa la parte de la región neurofrontal del cerebro.

Para conseguir pues que nos centremos en los beneficios a largo plazo hemos de ser capaces de generar rechazo por los beneficios a corto plazo y vender los de largo plazo. Tenemos unos grandes retos, tenemos que colaborar, ser capaces de desprogramarnos, conseguir comunicarnos de forma horizontal y fuera del sistema establecido.

Debemos desnudarnos y cuestionarnos muchas de nuestras grandes verdades, detrás se esconden los intereses de nuestros explotadores. Y lo más difícil al parecer es superar las divisiones, estamos etiquetados por múltiples facetas que debemos dejar atrás e identificarnos con lo esencial.

Propongo una cooperativa política donde haya debates de ciudadanos expertos para tratar de llegar a consensos sobre cuestiones que nos afectan. Para lograr nuestros objetivos deberíamos utilizar la desobediencia pacífica y darle una vuelta a la seudodemocracia para que sea un gobierno de y para la ciudadanía: una democracia participativa y solidaria

Necesitamos tener claro que los grandes poderes financieros atenazan a los estados y que la solución debe venir de la unión de todos los pueblos.

Es posible vivir en armonía con el planeta y acabar con el sufrimiento.

Por eso en estas elecciones he apostado por Zaragoza en Común, desgraciadamente en Aragón no ha sido posible la confluencia para Las Cortes, por eso pido el voto a EQUO.

(1)La inteligencia ecológica es la capacidad de aplicar nuestro conocimiento de la actividad humana para hacer el menor daño posible a los ecosistemas y vivir de un modo sostenible en nuestro nicho (para el momento actual abarca la totalidad del planeta). Implica el conocimiento y comprensión de muchas interacciones que existen entre los sistemas humanos y los naturales.
Hemos de desarrollar habilidades para descubrir los impactos ocultos con empatía hacia toda forma de vida.
La inteligencia emocial y la social nos dan la capacidad de asumir la perspectiva de los demás, de sentir lo que sienten y de mostrarles nuestro respeto. La inteligencia ecológica extiende esa capacidad a todos los sistemas naturales, desplegando la empatía dónde advirtamos cualquier signo de sufrimiento.
La inteligencia de un solo individuo es incapaz de entender tal cantidad de conocimientos, para sobrevivir en el mundo actual necesitamos la colaboración y el esfuerzo de un número amplio y diverso de expertos.
La última adición al cerebro humano son las habilidades sociales. La colaboración y el intercambio de información resultan vitales para comprender y elaborar las bases necesarias para actuar por el bien común:
-         Conoce tus impactos
-         Alienta las mejoras
Comparte lo que aprendas

domingo, 8 de marzo de 2015

El reto del 8 de marzo


        Necesitamos verdaderas políticas de igualdad entre hombres y mujeres.  En los últimos años las mujeres hemos avanzado hacia políticas de igualdad, pero si no se dota de medios economicos los distintos departamentos tanto jurídicos como sociales y educativos, estas políticas son papel mojado para cambiar la realidad social.  

        Entre otras medidas necesarias son:

        La creación de un Ministerio de la mujer que tenga carácter y competencias transversales.
        Dotación de un 5% de los Presupuestos Generales, destinados a políticas de Mujer.
        La educación es primordial para cambiar los miedos de las mujeres y hombres a expresarse como personas sin verse condicionados por el modelo clásico. Además deberán aprender a gestionar sus sentimientos para incrementar la tolerancia a la fustración y que no se exprese ésta maltratando a los seres que tienen al lado.
        Impulso a una Plan integral de actuación contra la violencia de género, en coordinación con otras administraciones públicas de ámbito municipal y estatal en el que se impliquen a todos los sectores de la Administración (fuerzas de seguridad, sanidad, justicia, servicios sociales, educación, empleo...)
        Creación de un fondo reintegrable de pensiones que cubra las pensiones de separación impagadas.
      Poner en práctica, de forma efectiva, un código anti-sexista  en los medios de comunicación y la realización anual de una auditoría de género.
        Incluir la regulación del servicio doméstico en el Régimen General de la seguridad Social con todos los derechos como trabajadoras por cuenta ajena.
       Creación de una fiscalía especial que se encargue de las denuncias de discriminación y violencia contra las mujeres.
      Garantizar la asistencia integral a las mujeres maltratadas que incluya la asistencia jurídica gratuita, asistencia letrada en turno de oficio y asistencia psicológica, formando además al personal letrado, sanitario, policial y asistencial para su atención.
       Garantizar un salario de emergencia a aquellas mujeres maltratadas sin recursos y/o dependientes económicamente de su maltratador, incorporándolas a los programas de formación y/o reciclaje y reinserción laboral creados a tal efecto.
         Detectar aquellos casos en el que haya diferencias salariales por sexos y denunciarlos


         Cuando se realicen operaciones económicas con otros países que se tengan en cuenta las condiciones laborales de las personas en especial los sectores más explotados como son la infancia y las mujeres.
         En políticas internacionales debe premiarse a aquellos países en el que se tomen medidas contra la desigualdad, con disminución de aranceles para sus productos. 
         Si desde las distintas administraciones se dotan económicamente partidas para llevar a cabo las medidas propuestas es posible que dentro de poco este día no tenga razón de ser.       

miércoles, 4 de febrero de 2015

LA ECOLOGIA-SOCIAL COMO OPCIÓN POLÍTICA


La ecología es una ciencia que estudia los sistemas de las comunidades de especies y el medio en que viven.

LA ECOLOGIA-SOCIAL se plantea a sociedad humana como un todo complejo integrado o ecosistema: modelo socio-político, económico, técnico e ideológico adaptado al medio ecológico. La humanidad somos una única especie en un único planeta.

Desde la ecología se reivindica una protección de los sistemas ecológicos naturales contra su destrucción por la sociedad y se alerta del impacto de nuestros actos en el sistema y se propone la mejora de las prácticas.

La ecología-social, los partidos Verdes como Equo, da un paso más allá para integrar nuestra forma de relacionarnos entre individuos y con el resto del planeta ya que formamos parte de un todo. Los sistemas ecológicos deben estar equilibrados para que perduren y ser muy variados, por tanto flexibles para que puedan absorver las perturbaciones. Si hay paz social, habrá equilibrio. Incluye a la especie humana con su realidad social en este tablero.

En el plano político supone equilibrio de las fuerzas sociales, para que se produzca ha de haber Justicia social, la que nos llevará a la Paz.

Esto implica superar conceptos de derecha o izquierda, los conflictos entre pobres y ricos, entre capitalismo y comunismo, entre el individualismo y el colectivismo, entre mujeres y hombres, entre Ciencia-Tecnología con el medio: Desarrollo sustentable. Hay que asumir que debemos contar con los bienes necesarios para nuestro correcto funcionamiento pero sin derrochar y dejar de ser rehenes del consumismo.

Implica la tolerancia y el respeto en la convivencia respecto a opciones religiosas, costumbres y tradiciones que a su vez deben ser respetuosas con la naturaleza, los derechos humanos y la dignidad de los animales.

Equo ha dado el paso de participar de forma activa en la política: existen partidos verdes en todo el mundo, según nuestra consigna: Pensar global, actuar local.
En España aún estamos en la infancia, gracias entre otras cosas al silencio informativo a que nos vemos sometidos, a los codazos de otros partidos y a nuestros propios errores, pero nuestros hermanos Alemanes, Franceses, Griegos, de Luxemburgo, Austria, Bélgica, Chipre y de los países nórdicos ya han conseguido llegar a gobernar para modificar las cosas.

En esta época que nos ha tocado vivir, la ciencia avanza con una velocidad vertiginosa, el mundo está mercantilizado pero aún hay esperanza: Somos las últimas generaciones que aún podemos contribuir a que la Sabiduría Humana se aplique para permitir que el Planeta siga vivo, frenar el deterioro y repartir los recursos entre los pueblos: LA ECOLOGÍA-SOCIAL ES EL UNICO FUTURO.

Poco a poco los partidos van tomando conciencia de los problemas que genera la especie humana, y aquellas propuestas que hacíamos hace unos años las van incorporando, nos alegramos de la toma de conciencia que esto supon. La diferencia está en que la ecología para ellos solamente implica al ecosistema natural (medioambientalismo) pero para nosotros implica al entorno social.

Para algunas personas la ecología es una revolución coherente en tus reivindicaciones sociales y tu vida personal: Se nos llama ecopacifistas y feministas.

viernes, 21 de noviembre de 2014

POR UNA ZARAGOZA SOSTENIBLE, HUMANA Y ACOGEDORA. ADSCRIPCIÓN DE ZARAGOZA A LA “RED DE CIUDADES EN TRANSICIÓN”


El concepto de Transición es una de las grandes ideas de nuestro tiempo. Su ideólogo es el joven arquitecto inglés Rob Hopkins.  El pico del petróleo y el cambio climático ha menudo pueden dejarnos una sensación de depresión e impotencia. El movimiento de Ciudades en Transición es un movimiento inspirador, que fomenta esperanza en lugar de culpabilidad, y optimismo en lugar de miedo.
Se trata de una transición inteligente hacía un futuro más local, más humano, más justo y enriquecedor.
El movimiento de Ciudades en Transición es la respuesta de cómo pasamos del caos actual en las ciudades que están matando el planeta y sus habitantes, a nuevos sistemas rurales y urbanos viables, ecológicos y sostenibles. Se involucra a comunidades enteras en un proceso de transformación que pasa por reconocer la necesidad de cambiar el rumbo de dirección con éxito.

Pico de petróleo y cambio climático.

El petróleo es una sustancia destacable, con un densidad energética impresionante. Nos ha hecho  mucho más fuertes, rápidos y productivos de lo que jamás habíamos sido. Llevamos 150 años viviendo con el petróleo y nos hemos acostumbrado a pensar que siempre lo tendremos en cantidades sobradamente suficientes. Por otra parte, la incidencia del petróleo y otros combustibles fósiles en el cambio climático y sus dramáticas consecuencias,  además de tener la certeza de haber superado “el pico del petróleo” generó el movimiento negacionista por lo que primero se ridiculizo el cambio climático, luego se ignoró, y finalmente se acepta como algo que siempre ha sido cierto.

Resilencia y red de ciudades en transición

En ecología el término resilencia se refiere a la capacidad de un ecosistema de fluir con los choques externos y cambios forzados.
Tener una resilencia incrementada y una economía local más fuerte no significa que hemos de cerrar la valla a nuestras ciudades y pueblos y prohibir la entrada y salida de cualquier cosa.
Una comunidad puede hacer una eficaz campaña de recogida de residuos plásticos para reciclarlos. Así seguramente se mejorará el medio ambiente. Pero podría ser mejor solución ( a parte de producir menos residuos de plástico, obviamente) sería desarrollar otros usos para los residuos plásticos que requieran un mínimos procesamiento, tal vez produciendo bloques para la construcción con los plásticos comprimidos o algún otro tipo de aislante para uso local.

El poder de una visión positiva

Una demanda más reducida energía, una riqueza de un tiempo menos estresante en desplazamientos y comunicaciones, son apuestas por una ciudad – nuestro ecosistema- más sano y feliz.
Las Iniciativas en Transición están basadas en cuatro supuestos claves, todos ellos en clave muy asertiva:

  • Que la vida con un consumo energético  reducido es inevitable y que es mejor planificarlo en vez que nos llegue por sorpresa o pagar unas facturas contables y ambientales exageradas.
  • Nuestras ciudades actuales carecen de resilencia para permitirles ser protagonistas de acciones enérgicas y decididas para capear el choque energético y el cambio climático.
  • Tenemos que actuar como colectivo, participativamente, socialmente, y debemos actuar  ahora.
  • Que si permitimos al ingenio colectivo diseñar creativamente y activamente nuestra estrategia podemos crear estilos de vida que estén más conectados con la naturaleza, más enriquecedores y que reconozcan los límites biológicos de nuestro planeta.

No hay ningún motivo para pensar que un futuro con menos demanda energética y más resilencia represente una calidad de vida menor que la actual.

Los doce pasos para una Ciudad en Transición son:

  • Crear un  grupo político-social de para poner en marcha la iniciativa.
  • Concienciar
  • Establecer bases
  • Organizar un gran lanzamiento local
  • Formar grupos de formación y dinamización
  • Utilizar espacios abiertos
  • Desarrollar manifestaciones del proyecto que sean visibles y prácticas ( huertos urbanos, carriles bici, eco-edificios inteligentes, etc)
  • Facilitar el aprendizaje de habilidades a la sociedad civil
  • Construir puentes con los gobiernos e instituciones locales. Plena implicación en el proyecto como marca de Ciudad.
  • Profundizar mucho más en la Agenda 21, evaluar su cumplimiento, definir objetivos adaptados a la nueva estrategia. Es una evidencia que en la mayoría de las ciudades, la Agenda 21 se ha quedado en una declaración de buenas intenciones. La idea de Transición sobrepasa en concepto y ambición las limitadas “Agendas 21”.
  • Crear un plan concreto de de acción en el descenso energético.
  • Crear un banco de experiencias de Ciudades en Transición a nivel estatal, europeo y global.

A modo de conclusión:

 La adhesión a la Red de Ciudades en Transición supone una pequeña “revolución local”, de alguna manera se reinventa y reorienta el modelo de ciudad ya que afecta a casi todos los vectores imaginables: Movilidad, calidad del aire y el agua, participación ciudadana, formación, sostenibilidad, urbanismo, soberanía energética, ciclo de los residuos, masas forestales urbanas, comercio de proximidad y agricultura ecológica y soberanía alimentaria, y un largo etcétera tan largo como reinventar muchos usos y costumbres de una población.