martes, 26 de junio de 2012

La duración de la vida de las centrales nucleares

Es una perogrullada decir que el primer tipo de incertidumbre de un técnico nuclear es la duración de su instalaciones. La industria nuclear es joven y no siempre se pueden identificar todos los fenómenos que determinan la duración de la vida de una central nuclear. Reemplazar ciertos elementos pesados como la vasija del reactor o cámara de contención es considerado por los expertos como prohibitivo desde el punto de vista económico, hay muchas partes que si pueden ser objeto de una operación de rejuvenecimiento o reemplazamiento que permitan continuar con la explotación de la instalación con una seguridad óptima.

El cálculo económico será quien determine en última instancia la elección de cada una. El ejemplo estadounidense es representativo del esfuerzo de extensión de la vida de las plantas y, más generalmente, la optimización de las herramientas existentes. Unos pocos reactores ya han obtenido la renovación por 20 años de su licencia de explotación por parte del regulador Estados Unidos: la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) ampliando su vida de 40 a 60 años (aunque, por supuesto, los reactores deben cumplir con las normas de seguridad de la NRC). Hay en estudio otras 20 solicitudes de autorización para ampliar su vida.

En 2002, la Comisión de Regulación Nuclear también accedió a un gran número de operaciones de aumento de la potencia de los reactores individuales. Colectivamente, esta operación ha incrementado el capacidad de 22 reactores en 994 MWe en los EE.UU. Japón planeaba disposiciones idénticas.

El parque de generación de energía nuclear a EDF es joven (17 años de promedio). Su renovación no podría llevarse a cabo hasta más allá de 2015-2020. FED ha trabajado con una hipótesis de 40 años de vida mientras que la Autoridad Europea de Seguridad considera un tiempo razonable 30 años y pide ver caso por caso. Extender la vida de la flota actual de las centrales presenta un interés económico evidente según el informe MM. Charpin. Un informe de la dirección de la Previsión hace el mismo pronóstico comparando el coste por kWh de las centrales nucleares cuya vida se prolongaría a 1,2 c_ / kWh,, frente al 2,7 c_ / kWh para nuevas plantas de energía.

La tendencia a maximizar la vida de las plantas existentes también se explica, en un mercado liberalizado de la electricidad, por la natural aversión de las electricas hacia las inversiones a largo plazo. De hecho, se tardan entre 5 a 7 años para construir un reactor nuclear contra 2-3 para una planta de gas. Además, los costes capacidad de inversión kWe son mucho más grandes (aproximadamente 1500 kWe para un reactor contra 300-450 para una central de ciclo combinado de gas natural o carbón en lecho fluidizado circulante).

De esta manera, la inversión de capital de las centrales nucleares representan alrededor del 60% de los costes de producción actuales y solo alcanzan un 20% para las plantas gas. El tiempo para hacer rentable la inversión es mucho más elevada para la nuclear. Es solo a largo plazo cuando se amortiza y por lo tanto es menos resistente a cualquier cambio que cuestione el precio de la energía o la reglamentación. El compromiso de los gobiernos en favor de la energía nuclear en este contexto es un factor capital para su éxito.

La situación:

La mayoría de los operadores de Estados Unidos quiere extender la vida útil de sus reactores más allá de su plazo inicial de 40 años. Es su derecho y eso es comprensible, ya que es en todos los casos menos costoso y mucho menos complicado en términos de los permisos para un instalar un nuevo reactor.

En los Estados Unidos, la autorización funciona con una extensión de la licencia en principio cada 10 años sin límite máximo, a priori, como en Francia. La duración máxima se fija de antemano. La NRC ha tenido que pronunciarse sobre el principio de elevar el límite máximo de 40 años a 60 años, basándose en un examen del reactor. La mitad de los reactores han sido objeto de una solicitud y todos han recibido permiso.

Hay que tener en cuenta que los permisos de la extensión se obtuvieron antes de Fukushima. Habrá que ver el impacto económico de las nuevas mejoras que se impongan a partir de ahora. Y hay que tener en cuenta que si aumentamos las medidas de seguridad disminuye la rentabilidad de las centrales. No se puede proteger de los riesgos al 100%.

Las centrales nucleares de EE.UU. en general están mucho menos estandarizadas y pueden tener problemas del envejecimiento que pueden conducir a dañar su seguridad mucho más rápidamente de lo que los operadores hacen prever.

En resumen: los operadores dicen "queremos seguir", y la NRC "Yo no lo prohíbo por ahora." Se deja abierta la posibilidad de exceder de 40 años, pero que no se comprometen en absoluto a alcanzar los 60 años (nuevo máximo permitido). Otra cosa es si realmente no se compromete la seguridad.

Vivimos en un mundo en que es fácilmente corrompible, las consecuencias de los accidentes no están contempladas, son los llamados costes externos, si fueran tenidos en cuenta no serían rentables.

lunes, 6 de febrero de 2012

OTRA BURBUJA QUE PINCHA: LA AERONAÚTICA



Durante los últimos años hemos visto sembrar de aeropuertos nuestra geografía, la lista es amplia y las inversiones cuantiosísimas. Sin embargo hay estudios que indican que para que los aeropuertos sean rentables deberían distar 600km. y contar con núcleos de población importantes en su entorno. Hay que tener en cuenta que el aire proporciona un 20% menos empleos que el resto de la economía, con lo que esas inversiones en otro sector habrían creado más puestos de trabajo.


Se ha intentado justificar las infraestructuras por el incremento de vuelos y para ello se ha subvencionado con dinero público a las compañías de vuelos baratos. Lo más sangrante es que se han puesto en marcha rutas peninsulares que competían de forma desleal con otros medios de transporte público más sostenibles como el ferrocarril. No existe una planificación de movilidad en nuestro país. La tasa de crecimiento del tráfico aéreo es incompatible con una política de desarrollo sostenible, el aumento de la contaminación que se genera vacía los esfuerzos de otras industrias.

Se han propiciado vuelos a precios ridículos, muy por debajo de su coste real con lo que han creado pozos económicos que deberían cubrir nuestras administraciones con los impuestos de toda la ciudadanía. Y el augero ha alcanzado tal nivel, unido al tirón de orejas que nos hemos llevado de la UE por estas subvenciones no acordes y agravado con el actual nivel de endeudamiento de las administraciones que no han tenido más remedio que dejar caer el sector aeronaútico: la burbuja ha explotado.

El terrible saldo son miles de personas privadas de su puesto de trabajo, procedentes de aeropuertos cerrados y ahora la quiebra de Spanair, una auténtica tragedia para casi 3000 familias. Además de los daños colaterales a quienes esperaban volar a esos precios y que ahora no van a poder hacerlo. Es más lógico subvencionar a las personas por motivos de salud, pero es inmoral hacerlo para el ocio.

El desarrollo del tráfico aéreo ha sido posible sólo porque los impuestos aplicados a esta área son prácticamente inexistentes (ninguno sobre el combustible, tasas reducidas sobre los billetes de avión, y las mencionadas subvenciones a los vuelos baratos) y no se han tenido en cuenta los costes externos. Esto crea efectos económicos perversos y un perjuicio a nuestro medio ambiente. La sustitución del avión por el tren es imperativo sobre todo para vuelos inferiores a 600km.

Hay una clara responsabilidad política en todo ello. Aquellas lluvias trajeron estos lodos.

sábado, 17 de diciembre de 2011

RENACER AL AMOR


El año toca a su fin, en este hemisferio llegamos al punto de inflexión en el que el Sol llega a su punto más alejado de nosotros. Hay diversas tradiciones que le dan a este hecho una simbología de muerte y renacimiento, es una historia impresa en la consciencia colectiva, haciendo que año tras año recreemos la historia a través de símbolos.

El proceso evolutivo de la humanidad ha ido trascendiendo esta historia a través de los siglos, hasta llegar al momento que estamos viviendo hoy, donde cada vez más personas desnudamos a las religiones para captar e integrar el mensaje directamente, tenemos la percepción de que es algo nos pertenece a toda la humanidad y podemos desde el corazón, despertar al Amor y la empatía hacia la vida. Renazcamos con esos valores que harán de este mundo un paraiso: cooperación, respeto, sensibilidad... si compartimos el amor esencial seguro que gozamos de la ansiada felicidad.


Navidad y Año Nuevo, RENACIMIENTO Y APERTURA DE NUEVOS CICLOS. La energía colectiva destapando la verdad y obligándonos a mover a zonas no exploradas. Sacudiéndonos y poniéndonos en situación de pasar página, de dejar las teorías y filosofías aprendidas y repetidas por siglos, para integrar y materializar lo aprendido en el aquí y ahora, llevando la teoría a la MANIFESTACIÓN real y tangible.

Vive desde el corazón, deja salir el Amor.

lunes, 31 de octubre de 2011

¿Vamos a curar nuestra adicción al petróleo?


La humanidad nunca ha emitido tanto CO2 como el año pasado. Y parece imposible abandonar su adicción al carbono.

En la mañana del lunes 30 de mayo, el Organismo Internacional de Energía (AIE) publicó sus últimas estimaciones de las emisiones de CO2 atribuibles al consumo de energía. No fueron buenas. Debido a la quema de carbón y el petróleo, la Humanidad emitió el año pasado 30,6 mil millones de toneladas de dióxido de carbono, según la institución de París. Sin precedentes, esto es catastrófico y ello a pesar de la crisis.

En un año han aumentado en un 5% de nuestras emisiones de dióxido de carbono "energía". Al hacerlo, hemos aumentado en más de 4 partes por millón (ppm) la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. Estamos cerca del borde del abismo climático. Muchos climatólogos creen que, de hecho, que el sistema climático podría verse gravemente alterado si la concentración de CO2 en la atmósfera supera la cifra de 400 ppm.

Sin embargo, según los últimos datos del Observatorio de Mauna Loa (operado por el gobierno de EE.UU. de los océanos y la atmósfera, la NOAA, el observatorio evaluar con mucha precisión desde la década de 1960 los niveles de CO2 en la atmósfera, ed), la atmósfera contiene ahora 393 ppm de CO2. Si mantenemos el mismo ritmo de emisión, nunca llegaremos a la meta de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC): "prevenir la peligrosa interferencia antropogénica con el sistema climático".

Establecido por la Cumbre del Clima en Copenhague (2009) y Cancún (2010), el objetivo de estabilizar a 2 ° C "calentamiento" también está fuera de alcance. Porque, dice Fatih Birol, economista jefe de la AIE, las emisiones en el año 2020 serán el resultado de la actividad de las centrales eléctricas y fábricas que ya están en funcionamiento o en construcción.

En su escenario más optimista, la AIE calcula que las emisiones no deben superar los 32 millones de toneladas de CO2 al año en 2020 antes de disminuir. Esto significa, dice el economista turco, que las emisiones no deberían aumentar en los próximos 10 años, y sin embargo lo han hecho el año pasado. Es difícil de imaginar lo que va a ocurrir. Sobre todo porque la gobernanza climática tiene cada vez más grietas. A pesar de los esfuerzos de los diplomáticos europeos, los funcionarios norteamericanos, japoneses, rusos y canadienses confirmaron en la cumbre del G-8 en Deauville su oposición a la prórroga del Protocolo de Kyoto.

Firmado en 1997, este apéndice de la Convención requiere que una cuarentena de naciones reduzcan en un 5%, las emisiones totales de seis gases de efecto invernadero (GEI) entre 1990 y 2012. En el último recuento se ha visto que se ha conseguido una disminución del 3%. No está mal, salvo que, por desgracia, este desempeño relativamente bueno se debe al colapso de los países industriales del antiguo bloque soviético, el cierre de las plantas de carbón en la ex Alemania del Este y el reemplazo británico de calderas de carbón por gas.

Los climatólogos tienen en realidad pocas ilusiones. Los más optimistas predicen un calentamiento de 3 a 3,5 ° C entre la era pre-industrial y el final del siglo XXI. El peor temor es que el mundo sufra una subida de la temperatura superior a 4 ° C. Lo que produciría al mismo tiempo, muchos cambios ecológicos, sociales y económicos.

Los negociadores se reunirán para tratar de redactar un acuerdo en la próxima cumbre del clima en Durban a finales de noviembre. No está claro, por desgracia, que se hayan dado cuenta de la urgencia de la situación.

Dejémonos de paños calientes y resolvamos de una vez tomar medidas preciosas que nos harán mejorar nuestra economía hoy y nos permitirán afrontar un futuro con menos incertidumbres. Apostemos por las energías renovables sin complejos, disminuyamos el transporte de mercancías, apostemos por la soberanía alimentaria y rehabilitemos nuestros edificios para hacerlos más eficientes energéticamente. APOSTEMOS POR EL MAÑANA.

domingo, 21 de agosto de 2011

EL RETO: SALIR DE LO NUCLEAR, BAJAR LAS FOSILES Y DESARROLLAR LAS RENOVABLES



Hay que poner en marcha la sobriedad energética, elaborar un calendario de cierre de las nucleares y decrecer en el uso de energías fósiles siendo sustituidas por renovables. Teniendo en cuenta que han de bajar las emisiones de CO2 un 30 % hasta el 2020.

Hay que trabajar en los siguientes aspectos:
· Hacer de la gestión de la demanda en todos los sectores un eje superior de la política energética, con una fuerte prioridad del ahorro de energía en los edificios y en la movilidad sostenible.
· La política de la gestión de la demanda ha de ser ambiciosa, debe dar la prioridad a una política energética responsable.
· Programar el aislamiento térmico de los edificios.
· Crear un Bonus-malus en la venta de un edificio en función de su gasto energético.
· Promoción de un conjunto coherente de reglas para la renovación térmica de los edificios.
· Plan nacional « 2 litros a los 100 Km”, para promover de cara al 2015 la comercialización de vehículos de muy bajo consumo.
· Creación de un bloque de competencias coherente « urbanismo, transporte, carreteras, energía” para mejorar la intercomunicación.
· Contribución al servicio público de energía.
· Fondos nacionales para la gestión de la demanda de energía.
· Fondo de garantía para los riesgos por daños ligados al uso civil de las nucleares.
· Sector industrial robusto e innovador de energías renovables y uso de nuevas tecnologías en la gestión de la demanda.
· Nueva tarificación de la electricidad.
· Fondos de capital privados para invertir en Energías Verdes del orden de 1Mil millones de € gestionados por una nueva sociedad Estratégica de Inversión.
· Mejorar la formación de los actores e incentivar las iniciativas para constituir verdaderas empresas de renovación térmica.
· Debatir sobre las diferentes opciones para mejorar el mix energético a largo plazo.
· Subida del precio de la electricidad del orden del 4 à 5 % anual hasta el 2025.
· Nueva tarifación de la electricidad para clientes residenciales.
· Para los hogares más modestos (alrededor de 4 millones) una reducción del 25 à 50 % en función de sus ingresos.
· Plan energético europeo a largo plazo, piedra angular de una política energética comunitaria, integrando los nacionales..
· Reflexión sobre una estrategia europea de aprovisionamiento de petróleo y gas.
· Política ambiciosa de cooperación entre los gerentes europeos de redes de transporte de electricidad y gas.
· REE de propiedad estatal debe contar con inversiones públicas europeas a largo plazo.
· Concertación nacional sobre la evolución del servicio público de la distribución de electricidad y ligada a la distribución de gas.
· Reforma de la ley del mercado de la electricidad.
Disminuir el transporte de mercancías y de personas junto a tender al autoabastecimiento reducirán sustancialmente el consumo de energía. Bajar sustancialmente el consumo de carne mejorarán la salud y reducirá en un 18% las emisiones de CO2 preservando las masas forestales.
Hay que preparar nuestras ciudades para el reto: rehabilitación térmica de viviendas, apuesta por el uso de la bicicleta y el transporte público, huerta peri-urbana para el autoabastecimiento.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Alemania e Inglaterra dos formas diferentes de abordar el cambio de Energía



· Alemania: prioridad la desnuclearización

Alemania ha decidido parar todas sus centrales nucleares de aquí a 2022. La opinión pública es muy opuesta a este tipo de energía.
Esta parada se acompañará de un desarrollo de las Energías Renovables, pero con un aumento del consumo de gas y del carbón, por tanto de un mayor número de emisiones de CO2. El gobierno alemán prevé buscar cuotas de mercado del carbono europeo para satisfacer sus necesidades y financiar nuevas centrales de carbón con fondos destinados a la lucha contra el cambio climático. Alemania tiene todavía reservas de carbón y cuenta con el gas ruso.
La industria alemana va a invertir masivamente en tecnologías verdes y en eficacia energética. El lobby automovilístico en bloque hace tentativas para favorecer los coches ligeros y económicos en consumo de energía, y también va a regresar la producción módulos fotovoltaicos.

· Inglaterra: prioridad la descabonización

Existe un consenso en Gran Bretaña para considerar que la urgencia es descarbonizar la sociedad, reduciendo lo más rápidamente posible el consumo de energía fósil para por una parte limitar las emisiones de gas de efecto invernadero y por otra parte reducir las consecuencias de las futuras subidas del petróleo.
Los británicos conocen y juzgan extremadamente importantes las consecuencias del `pico del petróleo y del gas y se están preparando a todos los niveles: industria, aseguradoras, ejército, ciudades en transición... La información sobre los problemas energéticos está llegando puntualmente a sus ciudadanos, sobre todo tras haber sobrepasado su pico de producción y debiendo importar hidrocarburos.
Gran Bretaña ha adoptado una política de reducción voluntaria de la demanda de energía. Además del aumento de impuestos sobre el carbono, existe todo un sistema de cuotas estudiado por el gobierno y apoyado por todos los parlamentarios, se efectúan estudios para cambiar el comportamiento de los ciudadanos. Las "ciudades en transición", en particular, están experimentando con pedagogías para volver sobria a la sociedad y que aumente la resistencia a los impactos futuros del petróleo.
Los ingleses no tienen previsto salir de las nucleares. El gobierno estima que no es posible satisfacer la bajada del CO2 y reducir las importaciones de energía fósil sin esta energía, incluso con medidas de apoyo a las Energías Renovables, con disminuir el consumo y aumento de la eficiencia energética y con la puesta en marcha de la captura del carbono. Varias figuras históricas del ecologismo son también partidarias de esta posición. Se define su postura en: primero atender la demanda, luego reducir la demanda y finalmente cambiar a renovables.

· Otros aspectos comparables

Inglaterra y Alemania tienen similitudes: la parte de energía nuclear es pequeña, sus gobiernos son de derechas, el mercado de la electricidad está liberalizado... los dos países van a autorizar la captura de carbono, desarrollarán la eólica y tienen programas para mejorar la eficacia térmica de los edificios, mejorar la red eléctrica haciéndola más flexible (red-inteligente), etc.
Alemania tiene un fuerte crecimiento económico, tiene un fuerte crecimiento económico, baja deuda pública, un gran superávit comercial, una industria innovadora, una demografía baja, las emisiones de CO2 en aumento, un alto desarrollo de las energías renovables. Gran Bretaña está en una situación inversa en todos esos puntos, y es obvio que evidencia su política energética.

· Conclusión

Ni Alemania ni Gran Bretaña pueden combinar con éxito el cierre de las centrales nucleares y una rápida reducción en el consumo de hidrocarburos. Si bien comparten la búsqueda de la eficiencia energética, un país que ha optado por promover la descarbonización rápida, el otro por la desnuclearización.

Estas dos políticas son inadecuadas porque, al ser la energía más cara, intentar volver al eterno crecimiento económico para preservar el sistema económico y social está destinado a fracasar. El crecimiento económico y el crecimiento de la energía están vinculados, y si queremos mantener el crecimiento positivo del PIB en la práctica impide la desnuclearización y descarbonización a la vez.

Esta comparación, rápida y parcial, muestra que no hay "varitas mágicas". Entre la descarbonización, o la desnuclearización rápida y el crecimiento, es necesario elegir, y hay que hacerlo antes de que el pico del petróleo y las repetidas recesiones impongan soluciones dolorosas. En este punto, podemos estimar que el gobierno del Reino Unido utiliza un lenguaje más claro con respecto a sus votantes que su homólogo alemán.

· Alemania: prioridad la desnuclearización

Alemania ha decidido parar todas sus centrales nucleares de aquí a 2022. La opinión pública es muy opuesta a este tipo de energía.
Esta parada se acompañará de un desarrollo de las Energías Renovables, pero con un aumento del consumo de gas y del carbón, por tanto de un mayor número de emisiones de CO2. El gobierno alemán prevé buscar cuotas de mercado del carbono europeo para satisfacer sus necesidades y financiar nuevas centrales de carbón con fondos destinados a la lucha contra el cambio climático. Alemania tiene todavía reservas de carbón y cuenta con el gas ruso.
La industria alemana va a invertir masivamente en tecnologías verdes y en eficacia energética. El lobby automovilístico en bloque hace tentativas para favorecer los coches ligeros y económicos en consumo de energía, y también va a regresar la producción módulos fotovoltaicos.

· Inglaterra: prioridad la descabonización

Existe un consenso en Gran Bretaña para considerar que la urgencia es descarbonizar la sociedad, reduciendo lo más rápidamente posible el consumo de energía fósil para por una parte limitar las emisiones de gas de efecto invernadero y por otra parte reducir las consecuencias de las futuras subidas del petróleo.
Los británicos conocen y juzgan extremadamente importantes las consecuencias del `pico del petróleo y del gas y se están preparando a todos los niveles: industria, aseguradoras, ejército, ciudades en transición... La información sobre los problemas energéticos está llegando puntualmente a sus ciudadanos, sobre todo tras haber sobrepasado su pico de producción y debiendo importar hidrocarburos.
Gran Bretaña ha adoptado una política de reducción voluntaria de la demanda de energía. Además del aumento de impuestos sobre el carbono, existe todo un sistema de cuotas estudiado por el gobierno y apoyado por todos los parlamentarios, se efectúan estudios para cambiar el comportamiento de los ciudadanos. Las "ciudades en transición", en particular, están experimentando con pedagogías para volver sobria a la sociedad y que aumente la resistencia a los impactos futuros del petróleo.
Los ingleses no tienen previsto salir de las nucleares. El gobierno estima que no es posible satisfacer la bajada del CO2 y reducir las importaciones de energía fósil sin esta energía, incluso con medidas de apoyo a las Energías Renovables, con disminuir el consumo y aumento de la eficiencia energética y con la puesta en marcha de la captura del carbono. Varias figuras históricas del ecologismo son también partidarias de esta posición. Se define su postura en: primero atender la demanda, luego reducir la demanda y finalmente cambiar a renovables.

· Otros aspectos comparables

Inglaterra y Alemania tienen similitudes: la parte de energía nuclear es pequeña, sus gobiernos son de derechas, el mercado de la electricidad está liberalizado... los dos países van a autorizar la captura de carbono, desarrollarán la eólica y tienen programas para mejorar la eficacia térmica de los edificios, mejorar la red eléctrica haciéndola más flexible (red-inteligente), etc.
Alemania tiene un fuerte crecimiento económico, tiene un fuerte crecimiento económico, baja deuda pública, un gran superávit comercial, una industria innovadora, una demografía baja, las emisiones de CO2 en aumento, un alto desarrollo de las energías renovables. Gran Bretaña está en una situación inversa en todos esos puntos, y es obvio que evidencia su política energética.

· Conclusión

Ni Alemania ni Gran Bretaña pueden combinar con éxito el cierre de las centrales nucleares y una rápida reducción en el consumo de hidrocarburos. Si bien comparten la búsqueda de la eficiencia energética, un país que ha optado por promover la descarbonización rápida, el otro por la desnuclearización.

Estas dos políticas son inadecuadas porque, al ser la energía más cara, intentar volver al eterno crecimiento económico para preservar el sistema económico y social está destinado a fracasar. El crecimiento económico y el crecimiento de la energía están vinculados, y si queremos mantener el crecimiento positivo del PIB en la práctica impide la desnuclearización y descarbonización a la vez.

Esta comparación, rápida y parcial, muestra que no hay "varitas mágicas". Entre la descarbonización, o la desnuclearización rápida y el crecimiento, es necesario elegir, y hay que hacerlo antes de que el pico del petróleo y las repetidas recesiones impongan soluciones dolorosas. En este punto, podemos estimar que el gobierno del Reino Unido utiliza un lenguaje más claro con respecto a sus votantes que su homólogo alemán.

miércoles, 10 de agosto de 2011

LA TRANSICIÓN ECOLÓGICA DE LA ECONOMIA

La crisis azota el mundo y también a Europa desde el año 2008, está lejos de terminar y aún puede incrementarse en un futuro muy cercano. En España, con un porcentaje del 21,29% contra el 20,33% de finales de diciembre, el desempleo casi iguala el nivel del primer trimestre de 1997 (21,30%) y sigue siendo el más elevado entre los países de la OCDE con 4,9 millones de personas en paro. Esta crisis no es únicamente el producto del capitalismo financiero. Es un signo de agotamiento de nuestro modelo de economía y del medio ambiente.

Se trata de una crisis global que conduce a una crisis política mayor en Europa. Y mañana puede ser un reto para nuestras democracias.

Esta crisis puede llevarnos a una regresión: las políticas de austeridad y el uso de las nuevas "reformas estructurales" es probable que conduzcan a nuevos retos futuros en cuanto a los derechos sociales (pensiones, prestaciones por desempleo, derechos laborales... ). El enfoque en la dimensión económica y social de la crisis podría llevar a una pérdida en materia ambiental. Teniendo en cuenta las mayorías políticas en España y en Europa, este escenario es ahora más probable. Sin tener en cuenta la ecología no hay forma de sacarnos de la crisis y será peor.

La respuesta equivocada a la derecha: “la austeridad”
En toda Europa, los gobiernos se empecinan en injustas políticas de recortes masivos del gasto público que desestructuran nuestros modelos sociales. Además de las desastrosas consecuencias humanas, con tales políticas es probable que precipiten la economía europea en una nueva recesión, la caída en el gasto público no tiene ninguna posibilidad de ser compensada por un aumento de la inversión privada o el consumo privado.

La mala respuesta de la izquierda: "el crecimiento"
¿Hay quien todavía cree en el retorno del crecimiento? ¿Debemos seguir escuchando a aquellos que esperan el regreso del crecimiento para abordar el desempleo y reducir las desigualdades? Pero imaginemos que es finalmente posible. ¿Qué pasaría entonces? Muy rápidamente, como fue el caso en 2008, el precio de las materias primas y la energía se incrementaría de nuevo, aún más grave y de forma irreversible debido a la alteración del clima.

La prioridad número uno es pues la de transformar nuestro modelo de producción en un modelo, ecológica y económicamente sostenible....

Los ecologistas no se equivocan de objetivo. No queremos reactivar el crecimiento, queremos crear empleos, distribuir la riqueza equitativamente, reducir la presión sobre el medio ambiente y mejorar las condiciones de vida. Y los ambientalistas son los únicos que proponen el debate público: una reflexión sobre la economía que no tenga como condición el retorno al crecimiento. El PIB es un indicador pobre, que no refleja ni el bienestar, ni la presión sobre el medio ambiente o la desigualdad. Que el crecimiento sea un fin en sí mismo, es ignorar la realidad del mundo que nos rodea.

La economía productivista y financiera se desarrolla hoy en contra de la sociedad, en contra del bienestar de la mayoría, en contra del vínculo social, en contra de la calidad de vida, en contra de la preservación del medio ambiente, y sin reducir el desempleo. Las políticas productivistas han mostrado sus límites en términos de eficiencia económica primero, pero también en términos de impacto social y ambiental: no podemos continuar apoyando el desarrollo de una economía para después tener que reparar los daños y sociales medio ambiente que produce (cuando se puede, lo que es cada vez menos posible).

Debe haber una intervención pública sobre la economía para que se respeten los bienes comunes y cumpla unos objetivos sociales y ambientales.

En este sentido, sabemos que "siempre" no es un escenario posible. El "aumento" del PIB, sin condicionalidad verde es totalmente incompatible con la verdadera lucha contra el cambio climático. La protección del Clima, y luego dividir por 5 las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2050, sin duda supondrán no sólo la inversión ambiental y la mejora de la eficiencia de nuestra producción, sino también un cambio en nuestro comportamiento y nuestro estilo de vida. Salir del "siempre más" para ir a hacia "vivir mejor", es necesario para el planeta, y redunda en dar sentido a nuestra vida cotidiana.

El tema de la medición del bienestar: Hay que buscar nuevos indicadores oficiales de consenso en lugar del PIB para medir la riqueza. España debe desarrollar indicadores alternativos para modificar los términos tradicionales en que se encuentra el debate económico. Estos indicadores alternativos, complementarios a los del PIB, deben estar disponibles pronto y ser comparables. A modo de ejemplo, proponemos agregar cuatro indicadores:

1.- Ahorro neto ajustado
2.- La huella ecológica
3.- El nuevo indicador de bienestar desarrollado por la OCDE
4.- Indicador y una medida de la desigualdad.

El primero está desarrollado por el Banco Mundial y permite pensar en términos de reservas de capital y no sólo en términos de flujos, como el PIB. La ventaja de este indicador es que ya está disponible. Por tanto, es posible medir el daño al capital humano y a los flujos ambientales. Es un indicador reconocido por la comunidad internacional, lo que permite comparaciones en el tiempo y entre países. La desventaja es tener que reducir todo a unidades monetarias. De ahí la necesidad de añadir otro indicador, como la huella ecológica o huella de carbono, que mide los valores físicos, y no monetarios. Por último, los otros dos indicadores se centran en la calidad de vida y la desigualdad ya que la huella ecológica no dice nada sobre el bienestar. La elección de estos indicadores se deberá decidir antes de finales de 2012 para que España adopte oficialmente indicadores alternativos al PIB el 1 de enero de 2013.

La transición ecológica de la economía: un nuevo modelo de desarrollo

En base a estos nuevos indicadores, que reflejan la coherencia de los objetivos de la política ambiental, se propone un nuevo modelo de producción y consumo, una transición ecológica de la economía que ofrece cuatro objetivos claros:

Reducir la huella ecológica de la economía
Mejorar la calidad de vida de la mayoría de las personas
Crear masivamente empleos decentes
La reducción de la desigualdades sociales

Esto significa la construcción de un nuevo modelo con una economía baja en carbono, desnuclearizada, eficiente, relocalizada, desfinanciada, que hace de la reducción de la desigualdad y el empleo el corazón de su proyecto:

Una economía que utiliza los recursos de forma óptima y respetuosa con un ecosistema que ya no es capaz de absorber nuestros desechos, provocando la transformación de los sectores energéticos mediante las energías renovables, el transporte público, la agricultura orgánica, el aislamiento térmico, etc.

Economía relocalizada: que da prioridad a la producción local, que apoya el tejido económico de las pequeñas empresas, PYMES, cooperativas y asociaciones que sostienen una economía local sostenible, resistente a los golpes de la globalización y las crisis ambientales.

Una economía plural que reconozca la importancia de los servicios públicos y sociales, indispensables para el funcionamiento de la sociedad.

Una economía que permite trabajar mejor, trabajar menos y trabajar todos, gracias a la creación de empleos verdes, y también por la reducción del tiempo de trabajo a lo largo de la vida.

Una economía que reduce la desigualdad a través de un sistema fiscal más justo, y una protección social consolidada que responda a las aspiraciones de cada uno. Una economía que limita los ingreso indecentes, a través del establecimiento de una renta máxima, y por abajo con el establecimiento gradual de un ingreso universal e incondicional para que todos puedan salir de la asistencia y a vivir con dignidad.

Una economía más responsable y más regulada, retornar al largo plazo, donde la competencia no es a expensas de los estándares sociales y ambientales, y donde los beneficios ocupan su lugar.